Hay aceites para todo, pero los aceites no lo son todo

En mi canal de YouTube he hablado de múltiples usos de los aceites esenciales y en las clases de introducción menciono muchos más. Sin embargo suele surgir la pregunta: “Y también hay aceites para la enfermedad X o el trastorno Y?” Resumiendo: sí. 

Lo cierto es que hay aceites esenciales para ayudar en cualquier situación, ya sea de salud física o emocional, para los animales, las plantas, la cocina, la limpieza del hogar y tantas otras cosas.

Pero usar aceites esenciales no es la panacea absoluta, es decir, sigue siendo necesario que comas sanamente, hagas actividad física, duermas, reduzcas el estrés y reduzcas la cantidad de química o fallos en tu estilo de vida y actitud que contribuyeron a generar ese desequilibrio.

Por otra parte, los aceites esenciales no funcionan como los fármacos. Los medicamentos a menudo hacen un efecto sumamente localizado. Hablando de infecciones, un gran porcentaje de la gente que hablo me consulta porque tiene infecciones crónicas y con frecuencia surge la pregunta, “recomendaste estos aceites para la bacteria A, pero en mi caso tenemos la bacteria B, qué aceites son entonces?”. En estas circunstancias lo que hago es explicar que los aceites esenciales no funcionan como un antibiótico: por así decirlo, son de amplio espectro, porque los atacan por varias vías diferentes. Sí que hay aceites más indicados según el tipo amplio de la bacteria (gram positivo y negativo, por ejemplo) pero más nos fijamos en la zona del cuerpo donde la bacteria se haya instalado y cómo está comportándose el cuerpo con ella, así como en la edad y circunstancias del paciente.

Más allá de las bacterias, los aceites lo que suelen hacer es regularizar los sistemas del cuerpo. Poner al cuerpo en equilibrio para que el cuerpo mismo se pueda sanar. Las dosis que usamos son muy bajas, porque el cuerpo puede aprovechar estas sustancias naturales por completo - las sustancias químicas se desaprovechan porque gran parte de ellas no llega a entrar en la célula.

Cuando usamos los aceites esenciales de grado terapéutico, empezamos por poner el cuerpo en equilibrio y empleamos los aceites más habituales para determinadas molestias físicas. Si con esos no termina de haber un efecto óptimo, buscamos alternativas, pues hay muchas. Algunas personas, por ejemplo, responden estupendamente con el orégano, mientras que otras tienen mejor efecto con el tomillo. Es bueno saber que si un determinado aceite o combinación de aceites no terminó de arreglar el problema, el procedimiento es ir un poco más allá- ¿qué te está intentando decir tu cuerpo? ¿Qué necesidades más profundas no estás atendiendo?

Es hermoso que con doTERRA tengamos grupos de apoyo para preguntar a otras personas qué hicieron en situaciones similares. Cada persona es un mundo y frecuentemente me siento inspirada al escuchar las soluciones creativas que otros miembros de mi equipo han ideado y probado con éxito. Así todos aprendemos unos de otros.

Usar aceites esenciales no es complicado pero vale la pena que les dediques el tiempo que merecen, estudiando los materiales disponibles, los libros de referencia, etc.

Mi aspiración es enseñar a que todas las familias puedan conocer y hacer un uso eficaz y seguro de estas maravillosas herramientas que son los aceites de doTERRA. Para mí, una de las cosas más importantes es ser libre y autosuficiente: tomar las riendas de tu salud (con apoyo profesional en los casos graves que así lo requieran), potenciar el bienestar en tu vida, e incluso tomar las riendas de tu economía para poder ser dueño/a de tu tiempo de vida. Me siento feliz de que con doTERRA tenemos herramientas para todos estos aspectos. 

Aquí te dejo un vídeo en el que hablo de esto.

 

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