Encuentra tu propio arcoiris

Mientras iba camino a clase de yoga, empezó a lloviznar. Mi primer pensamiento fue de ponerme a protestar, ni siquiera me había llevado un paraguas y era una caminata de 20 minutos.

Pero como siempre busco lo positivo en todas las cosas, respiré hondo y me consolé mentalmente: “No hace casi nada de frío hoy, llevo ropa extra encima de mi ropa de yoga así que apenas me voy a mojar y se me secará la ropa exterior durante la clase. Estaré bien. ¡Voy a disfrutar de estas salpicaduras en la cara!”. En eso (¡chiflado clima primaveral!) empezó a brillar el sol a través de la lluvia. Inmediatamente pensé, ¡es una situación perfecta para encontrar un arcoíris! Y me puse a mirar a mi alrededor, con mirada anhelante, como una niña pequeña con ganas de jugar. Y ahí estaba: un hermoso doble arcoíris, entre los árboles mojados y un arbusto en flor. Tuve que parar a sacar una foto (rápidamente, para que no se me mojara el teléfono).

Y entonces pensé, qué mensaje. De no ser por esta molesta lluvia, nunca hubiera visto este hermoso arcoíris. También estoy contenta de haber hecho el esfuerzo de mirar a mi alrededor, en lugar de caminar rezongando por la lluvia u otros problemas. ¡Hay tanta belleza en la naturaleza, en cualquier clima! Un verdadero arcoíris es siempre un regalo especial, pero hay tantas maravillas, grandes y pequeñas, de las que podemos disfrutar, incluso en un día de lluvia – pequeñas salpicaduras de belleza, cositas que te hacen sonreír y sentirte agradecida.

No importa cómo esté yendo tu día, párate y mira a tu alrededor, ¡encuentra tu arcoíris!

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